
El camino estaba vacío, la luna se erizaba de miedo, la noche se quedaba en tinieblas y tu corazón con el hierro se arropaba, tu boca se secaba y tu silencio me ahogaba, ahogaba mi vida y ahogaba mi ser.
El camino se hacia largo, y tu mirada se escondía de la noche y con las estrellas ella se iba, la vida era agonía y tu silencio una ironía que destrozaba mi cuerpo y desgarraba mi savia.
Esta triste agonía de no tener luz, se convertía en miedo a la oscuridad y temor al silencio crónico que en tu vivir habitaba.
Quiero vivir con fulgor, quiero morir en tu voz, no puedo seguir bajo tu silencio tu silencio crónico.
El camino se hacia largo, y tu mirada se escondía de la noche y con las estrellas ella se iba, la vida era agonía y tu silencio una ironía que destrozaba mi cuerpo y desgarraba mi savia.
Esta triste agonía de no tener luz, se convertía en miedo a la oscuridad y temor al silencio crónico que en tu vivir habitaba.
Quiero vivir con fulgor, quiero morir en tu voz, no puedo seguir bajo tu silencio tu silencio crónico.
por: Mihail García Pichardo.
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